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Naturaleza

01_NO PENSAR
Es difícil admitir esto, pero vivimos en una sociedad que nos lleva de manera dramática, y casi inevitable, a no pensar y a no sentir. Esto, en definitiva, es aceptar que otros piensen por nosotros y, lo que es peor, que nos olvidemos de atender a nuestros  sentimientos, en cuyo caso ya sabemos que nadie va a atenderlos porque es seguro que nadie puede sentir por nosotros.
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Hacernos un hueco en el mundo es elegir. Eligiendo es como moldeamos nuestro entorno, es como nos hacemos nuestro hueco. Y para elegir es necesario pensar y, por supuesto, sentir.
04_NO PENSAR
Tenemos tendencia a encajarlo todo en un molde y convertirlo en un objeto de consumo. Con la arquitectura pasa. Cuando describimos una casa tendemos a enumerar las habitaciones que tiene, los metros cuadrados que ocupa, los años que han transcurrido desde su construcción, lo revalorizada que esta la zona donde se ubica o el dinero que cuesta. Esto es no pensar y no sentir.
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No solemos hablar de cómo nos hace sentir, qué impresiones nos provoca entrar en ella,  la calidad de la luz que entra, de si tiene o no tiene encanto, de sus bondades espaciales, de las posibilidades de contacto con la naturaleza, de la armonía que existe entre sus dimensiones, de los grados de privacidad que ofrece, de la flexibilidad de sus espacios o de las atmósferas que podemos descubrir en ella. Esto último sería una descripción elaborada desde la percepción consciente: pensar y sentir.
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Las cosas no nos deberían venir impuestas, no debemos aceptar todo lo que nos venga dado. La arquitectura es un hecho emocional-intelectual cuya interacción con el hombre es espectacularmente rica y compleja. No bucear en esta complejidad y no elegir diseñar nuestra parte de universo privado es perder la oportunidad de construir de manera consciente nuestra propia relación con el entorno físico donde se desarrolla nuestra vida.
05_NO PENSAR
“Living is easy with eyes closed misunderstanding all you see”
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Decía John Lennon en Strawberry Fields Forever que “vivir es fácil, con los ojos cerrados…”, tal y como nos recordaba David Trueba recientemente, “…malentendiendo todo lo que ves”. Y este es el problema, malentender o no entender todo lo que vemos, no detenernos en lo que realmente es importante y perdernos en las cuestiones que nos vienen dadas.
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“It’s getting hard to be someone, but it all works out”
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La siguiente estrofa de Lennon decía “Se está poniendo difícil ser alguien, pero todo se resuelve”. Y en ello estamos…

Strawberry Fields Forever _ The Beatles                https://youtu.be/nehRB1FTeTo

Más en:                                                                          https://sergiovaladez.carbonmade.com/


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H1

Somos Naturaleza. Así se titulaba una entrevista realizada por el periódico El País al escritor y académico José Luis Sampedro (1917-2013) cuando éste tenía la edad de 94 años. En ella dejaba claro que todo cambió en sus esquemas de pensamiento desde que empezó a ver al hombre como una especie biológica, como un ser privilegiado, pero natural.

Debemos admitir que somos Naturaleza y que esta condición es irrenunciable e intrínseca a nuestra existencia como seres humanos. Aunque queramos, no podemos dejar de ser naturaleza y es por esto que todo aquello que nos aleja de nuestra esencia nos hace sentir mal y tiene consecuencias negativas en nuestra salud y en nuestros estados de ánimo.

Deberíamos replantearnos nuestro modo de vida y empezar a pensar en las consecuencias que puede llegar a sufrir una sociedad cuyos individuos pasan más tiempo interactuando con máquinas (móviles, ordenadores, televisión, videojuegos…) que con otros individuos o con la propia naturaleza que, en última instancia, es nuestro hábitat.

El hombre se está aislando de la Tierra y de su entorno natural y ya estamos empezando a sufrir las consecuencias que trae esta forma de vida, materializadas mediante el aumento del número de casos de enfermedades graves como el cáncer, la depresión, las alergias y otros trastornos físicos y mentales.

H2

He aprendido mucho estudiando la obra de un arquitecto vienés llamado Friedensreich Hundertwasser (1928-2000), y de la lectura de sus manifiestos y teorías sobre el arte, la arquitectura, la ecología y la armonía con la naturaleza.

Hundertwasser se pasó media vida mostrando su determinante oposición a la arquitectura racionalista de la Bauhaus y del movimiento moderno llegando al punto de afirmar que la miseria humana era el resultado de una arquitectura monótona, estéril y repetitiva surgida de una corriente de pensamiento que no contemplaba la individualidad de las personas ni su condición de ser humano.

Es muy conocido el manifiesto que habla del “Derecho a la Ventana y el Deber hacia el Árbol” en el que Hundertwasser llega al extremo de afirmar que “El que vive en una casa debe tener derecho a asomarse a su ventana y a diseñar como le apetezca todo el trozo de muro exterior que pueda alcanzar con el brazo. Así será evidente para todo el mundo desde la lejanía que allí vive una persona.”

 

H3

Hagámonos las siguientes preguntas:

¿Sentimos que la casa en la que vivimos es, en esencia, una prolongación de nosotros mismos o de nuestra familia?

¿Hemos adaptado nuestra casa a nuestra forma de vivir o hemos adaptado nuestra forma de vivir a nuestra casa?

¿Tenemos en casa los espacios que realmente necesitamos para descansar, relajarnos, hacer vida familiar y relacionarnos?

¿Podemos plantar un árbol o un huerto en nuestra casa?

¿Podemos tomar el sol?

¿Sentimos que nos relacionamos con la naturaleza estando en nuestra casa?

Si una vez que hayamos respondido a estas preguntas volvemos a hacernos la primera de ellas y la respuesta es SI, de forma contundente, podremos considerarnos personas muy afortunadas, que tienen un espacio físico adecuado para su propio desarrollo.

Pero si la respuesta es NO, deberíamos abrir un periodo de reflexión e indagar en los límites que  nuestra casa pone al desarrollo de nuestras vidas como seres humanos y hasta qué punto no debemos fijarnos como objetivo realizar modificaciones que mejoren la situación y amplíen nuestro campo de oportunidades de desarrollo personal.

El uso cada vez más extendido de materiales industriales en sustitución de materiales naturales tradicionalmente empleados en la construccción y la torpeza en el aprovechamiento del espacio, de la luz natural y el soleamiento hacen que las arquitecturas que habitamos sean cada vez más frías y carentes de inspiración. Es difícil desarrollar creatividad en ambientes estériles y asépticos, sin pasión.

Decía José Luis Sampedro que un hombre solo no es nada, que necesita relacionarse con otras personas y con su entorno natural para poder desarrollarse como ser humano.

H4

Quizá esto suene utópico, pero creo que debemos continuar reivindicando que todos tenemos derecho a una vivienda digna, y lo digo aún sabiendo que este derecho está recogido en la Declaración Universal de Derechos Humanos y en todas las constituciones de todos los países que tienen constitución.

Para empezar, sabemos que este derecho no se atiende para todas las personas, ni siquiera en los países más desarrollados, pero la cuestión de base en la que todavía no se ha entrado de lleno es en que la dignidad no se mide ni en euros, ni en metros cuadrados, y que debemos empezar a considerar que una vivienda es digna en la medida en la que permite a las personas desarrollarse como seres humanos en su individualidad, con su familia y en comunidad, y que les permita sentirse integradas en un entorno en armonía con la naturaleza. Tenemos derecho a esto.

Hablo de luz natural, de alegría, de espacio, de soleamiento, de silencio, de confort, de sostenibilidad, de atmósferas, de armonía, de convivencia, de intimidad, de aire, de seguridad, de energía, de flexibilidad, de árboles, de recuerdos, de momentos, de belleza, de pájaros, de escenarios, de regazo, de personas, de sensibilidad…

En fin, hablo de arquitectura, como siempre.

 

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Fotografías extraídas de http://www.hundertwasser.at