La más intima expresión

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“Podemos avanzar en la técnica y seremos muy buenos, pero solo podremos comunicar si verdaderamente encontramos nuestro propio lenguaje.”

Afshin Ghaffarian, bailarín.

De vez en cuando observamos luminosos destellos de belleza a los que llamamos arte, y nos damos cuenta de que en el fondo no son otra cosa que el acto de un ser humano, despojado del ruido mundano, expresándose con libertad y firmeza en su propio lenguaje.

Y es que la clave está en comunicar, en hacer partícipe a los demás de lo que uno lleva dentro. Ver, mirar, mostrarse y dejarse ver. Estar.

Encontrar el propio lenguaje es la eterna búsqueda del ser humano. Por lo contrario, hablar con palabras de otro te apaga, te consume, te deteriora y deja ver claramente la debilidad que todos llevamos dentro. Es una cuestión de supervivencia, y una prioridad, encontrar nuestro propio lenguaje, el que nos da la vida.

DESERT DANCER

Independientemente del estilo (moderno, clásico, minimalista o rústico,…), las arquitecturas hablan y en muchas ocasiones gritan. Hablan de nosotros y gritan nuestros estados de ánimo. Las atmósferas creadas en los espacios que habitamos son, en el fondo, el eco de las energías de las personas que las habitan.

Ajustar los espacios en que vivimos a nuestra propia y genuina forma de ser nos ayudará a identificarnos en mayor medida con ellos y con esto nos sentiremos más cómodos, más presentes y mejor. Nos ayudará a sentirnos en “nuestro sitio”.

Y es que debemos ser cuidadosos, y muy conscientes, a la hora de diseñar espacios porque las atmósferas que creamos afectan de manera directa al color emocional de las experiencias vividas en dichos espacios. La alegría y la luz van de la mano. Y aunque un espacio luminoso no garantice una experiencia de alegría, no podemos descartar que al menos establece una sensación amable como telón de fondo.

Sembrar un espacio de luz, vida y color nos ayudará a generar perspectivas positivas de las experiencias que vivimos.

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Una casa debe ser fundamentalmente un espacio de seguridad, nuestra fortaleza y el cofre de nuestra intimidad, por eso generar atmósferas de estabilidad y solidez ayuda a establecer vínculos profundos con nuestro hogar.

Sentir el hogar es, en cierta manera, sentir que una parte de nosotros impregna dicho espacio, y en consecuencia nos identificamos con él, y es en este momento cuando es importante elegir qué parte de nosotros queremos proyectar en nuestro hogar, porque esto definirá en gran medida la tendencia hacia la parte de nosotros en la que queremos vivir. Elegir es lo importante. Elegir de manera consciente en qué parte de nosotros queremos vivir.

Debemos buscar nuestro propio lenguaje y hacerlo con la convicción de que vamos a encontrarlo, sabiendo que lo reconoceremos cuando al experimentarlo nos emocionemos y lo hagamos de manera intensa y profunda. 

Y lo encontraremos dentro, muy adentro de nosotros mismos porque nuestro propio lenguaje no es otra cosa que nuestra más íntima expresión.

Fotografías: DESERT DANCER – 2015 FILM STILL – Relativity Media © 2014 Desert Dancer Production LTD. All Rights Reserved
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2 comentarios
  1. carmen alba dijo:

    Me encanta !!! Una delicia todo lo que compartes. Profesionalidad y mucho arte !

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